Premio Nadal de Novela
Todo empieza en la Barcelona de posguerra, cuando una joven provoca accidentalmente un fenómeno que sume a la ciudad en una oscuridad total.
La luz se va en Barcelona todo un día, la solar y la artificial. Solo sobreviven una sutil claridad que nadie sabe de dónde procede y el resplandor del fuego. Las Barcelonas que han existido convergen y se superponen en el mismo lugar: reaparecen edificios desaparecidos y surgen otros del futuro. En ese territorio donde conviven tiempos y miradas que jamás debían coincidir, la ciudad queda desbordada por todas sus épocas.
El suceso provocará que un puñado de escritores y artistas vuelvan a la vida y se crucen en encuentros improbables. Así, Picasso hará llorar a Simone Weil, y Cortázar retratará a Laforet; Gaudí barnizará a los transeúntes; Bolaño se adelantará a su muerte; García Márquez huirá en una barca y George Orwell protegerá a Montserrat Caballé, Núria Espert y Jordi Savall de los proyectiles de la guerra. En medio de esta ruptura del tiempo, un fotógrafo capaz de revelar con su cámara lo que aún no ha ocurrido y muchos otros personajes unirán sus artes para intentar comprender qué ha pasado y cómo recuperar la luz perdida.
"La ciudad de las luces muertas me ha resultado una novela tan estimulante como irregular, porque es cierto que me parece una novela ambiciosa, coral, atravesada por lo fantástico donde Barcelona no es solo el escenario, sino el verdadero corazón del relato. La ciudad aparece sacudida por una oscuridad sobrenatural cargada de simbolismo, un simbolismo profundamente ligado al fascismo, a la dictadura y a esa peligrosa tendencia del mundo a repetir sus peores errores sin aprender nada del pasado.
El libro despliega una multitud de personajes reales de la cultura catalana, española e internacional, lo que le da un aire de gran fresco colectivo, donde vuelve a aparecer el realismo mágico tan característico de David Uclés con un ritmo intenso... aunque he sentido que la historia avanza a trompicones, con saltos que a veces dificultan una implicación emocional más sostenida a lo largo de toda la historia.
Tengo que reconocer que quizá, por haber leído antes La península de las casas vacías, esta novela se me ha quedado un poco a medio camino. Se intuyen destellos brillantes del talento de David Uclés, momentos donde su escritura vuelve a ser magnética, pero en conjunto no me ha atravesado de la misma manera ni me ha dejado esa sensación de fascinación absoluta que sí me provocó su obra anterior.
Aun así, hay que decir que tiene un inicio y un final maravillosos, que posiblemente son lo mejor del libro, y que Uclés mantiene intacta esa capacidad tan suya de hacernos sentir dentro de la historia, como si formáramos parte de ella, no solo como lectoras, sino como testigos implicadas. Una novela cargada de ideas y símbolos, aunque en mi caso no haya terminado de atraparme del todo".
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| 2026 |

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