Premio Santa Eulàlia de Novela de Barcelona
6 de abril de 1840. Tras resolver algunos de los crímenes más famosos de Europa, el célebre detective Auguste Dupin ―ese gran amigo literario de Edgar Allan Poe― llega a Barcelona para investigar los primeros asesinatos en serie de la ciudad. Al parecer, el asesino mata por los libros, y aún hay más: por un libro en concreto. Pronto su leyenda aterrorizó a todos los bibliófilos de la ciudad y saltó a las portadas de los principales diarios. Los primeros crímenes «mediáticos» del país ocurrieron en una Barcelona que fascinaba por igual a pillos de poca monta y a refinados poetas románticos. La historia, basada en una fake new de alcance europeo, quizá la primera de tal magnitud, permite descubrir la misteriosa Barcelona de mediados de siglo XIX, referente para los viajeros más glamurosos del mundo y el mejor escenario de la crónica criminal.
"Voces de muerte entre libros es, ante todo, una novela que brilla por su ambientación. La Barcelona del siglo XIX está tan presente que en muchos momentos, la investigación parece casi un pretexto para pasearnos por sus murallas, sus cafés, sus calles y esa ciudad abierta al mundo, llena de contrastes y de vida. La autora consigue que la imagines con facilidad, que la recorras mentalmente, aunque en algunos pasajes la abundancia de descripciones llega a recordar a una especie de guía turística.
El personaje principal es el de Dupin... si, el de Edgar Allan Poe, que está tratado con respeto y mucho acierto y aunque los relatos de Poe queden lejanos, resulta fácil reconocer en él a un detective coherente, con carisma y bien construido, que encaja perfectamente en la historia y en el contexto que lo rodea.
No es una novela de ritmo vertiginoso, sino más bien, de observación y de una atmósfera oscura que recorre todas sus páginas y entre pista y pista, la narración se detiene en narrarnos hechos históricos y en presentarnos lugares emblemáticos de la ciudad, lo que puede frenar un poco la acción, pero también es cierto, que aporta riqueza al conjunto de la historia.
Hay giros y sorpresas que mantienen el interés durante buena parte del libro y en mi caso, estuve muy enganchada y fascinada casi hasta el final, pero justo cuando llega el desenlace baja ligeramente la intensidad y no termina de estar a la altura de todo lo anterior. Aun así, es una lectura recomendable para quienes disfrutan del misterio clásico, de las novelas de detectives y, especialmente, para quienes sienten debilidad por Barcelona y su historia".

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