Todo empieza con un juego: algunas noches, en los diez minutos suspendidos antes de que Abuela regrese del bingo, dos hermanas salen a escondidas por la puerta de atrás hasta El Ahorcado ―un volcán redondo como una panza bocarriba―, cuentan hasta tres y corren de vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, una noche algo cambia… porque una vez traspasado el terreno de una infancia violenta, ¿cómo se mira el mundo?
En un cartón de bingo aparecen quince números ―los mismos que las edades de la protagonista a lo largo de la novela, presentes como una mosca o una mariposa revoloteando sobre el título de cada capítulo―, y en esos diez minutos suspendidos que dura una partida, todo es posible. Han cantado bingo presenta una familia con un don que se hereda y se sufre, y una historia agreste como el rofe grueso de Lanzarote.
"Han cantado bingo es una novela que pese a su brevedad, contiene dentro un mundo entero. Comienza como un juego "inocente" de dos hermanas corriendo desde un volcán a casa de su abuela, antes de que ella regrese, y desde el principio intuyes que algo pasará en una de esas escapadas, aunque todavía no sabés el qué.
La historia, con una narrativa muy particular, está fragmentada, casi hecha de retazos, de recuerdos y pensamientos donde todo se va desarrollando de manera sencilla, sin grandes sobresaltos, con una narrativa diferente y de repente llega el capítulo "mi animal se llama FURIA" y te da una sacudida emocional desde la que ya no puedes escaparte... y te ves atrapada en ese inmenso mundo que nos narra la autora donde las emociones flotan en cada palabra.
Lanzarote, es donde transcurre la historia... parte viva de ella, la sientes en cada página, y luego está una casa dividida por un simple muro de pladur, que en realidad separa mucho más que habitaciones... separa distintas maneras de sentir y vivir el dolor, de sobrevivir, de recordar, y la niña protagonista aprende a moverse entre esos dos mundos.
Es una novela que habla de la memoria, de la culpa, de esas palabras que decimos sin pensar y que, a veces, llegan demasiado lejos... y no siempre hay una segunda oportunidad para corregirlas.
Me ha fascinado la forma de contar de Lana Corujo... ese lenguaje tan suyo, tan único y especial con el que consigue que cada escena, por breve que sea, te llegue dentro".



