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miércoles, 8 de abril de 2026

Han cantado bingo


Todo empieza con un juego: algunas noches, en los diez minutos suspendidos antes de que Abuela regrese del bingo, dos hermanas salen a escondidas por la puerta de atrás hasta El Ahorcado ―un volcán redondo como una panza bocarriba―, cuentan hasta tres y corren de vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, una noche algo cambia… porque una vez traspasado el terreno de una infancia violenta, ¿cómo se mira el mundo?
En un cartón de bingo aparecen quince números ―los mismos que las edades de la protagonista a lo largo de la novela, presentes como una mosca o una mariposa revoloteando sobre el título de cada capítulo―, y en esos diez minutos suspendidos que dura una partida, todo es posible. Han cantado bingo presenta una familia con un don que se hereda y se sufre, y una historia agreste como el rofe grueso de Lanzarote.

"Han cantado bingo es una novela que pese a su brevedad, contiene dentro un mundo entero. Comienza como un juego "inocente" de dos hermanas corriendo desde un volcán a casa de su abuela, antes de que ella regrese, y desde el principio intuyes que algo pasará en una de esas escapadas, aunque todavía no sabés el qué.
La historia, con una narrativa muy particular, está fragmentada, casi hecha de retazos, de recuerdos y pensamientos donde todo se va desarrollando de manera sencilla, sin grandes sobresaltos, con una narrativa diferente y de repente llega el capítulo "mi animal se llama FURIA" y te da una sacudida emocional desde la que ya no puedes escaparte... y te ves atrapada en ese inmenso mundo que nos narra la autora donde las emociones flotan en cada palabra.
Lanzarote, es donde transcurre la historia... parte viva de ella, la sientes en cada página, y luego está una casa dividida por un simple muro de pladur, que en realidad separa mucho más que habitaciones... separa distintas maneras de sentir y vivir el dolor, de sobrevivir, de recordar, y la niña protagonista aprende a moverse entre esos dos mundos.
Es una novela que habla de la memoria, de la culpa, de esas palabras que decimos sin pensar y que, a veces, llegan demasiado lejos... y no siempre hay una segunda oportunidad para corregirlas.
Me ha fascinado la forma de contar de Lana Corujo... ese lenguaje tan suyo, tan único y especial con el que consigue que cada escena, por breve que sea, te llegue dentro".


Lana Corujo


Lana Corujo nació en 1995 en San Bartolomé, Lanzarote y es una escritora, ilustradora y gestora cultural que forma parte de una nueva generación de voces literarias españolas.
Desde muy joven sintió una conexión profunda con la creación artística y a los dieciocho años dejó la isla para formarse en Ilustración y Dirección de Arte en Madrid... también en Francia, donde desarrolló una mirada que mezcla lo visual y lo literario. Durante algunos años estuvo trabajando en agencias de publicidad, una etapa que convivió con su inquietud por escribir y dibujar, dos lenguajes que siempre han ido de la mano en su trayectoria.
En 2021 regresó a Lanzarote, un lugar que atraviesa toda su obra... allí ha desarrollado su carrera como creadora independiente, combinando la escritura, la ilustración y la gestión cultural. Ha impulsado proyectos como el Encuentro de Literatura Verbena y cofundó La Carmensita Editorial... un espacio centrado en dar visibilidad a nuevas voces, especialmente dentro de la poesía contemporánea.
Su trayectoria literaria comenzó con la participación en la antología Diarios del encierro escrita durante el confinamiento por la COVID-19 y en 2021 publicó su primer poemario... debutando en 2025 en la narrativa.
Además de su faceta literaria, ha expuesto su obra en espacios como el Museo de Arte Contemporáneo de Lanzarote y ha participado en eventos culturales como la Madrid Design Week, consolidando una carrera que cruza disciplinas y formatos.






Han cantado bingo (2025)
Todo empieza con un juego: algunas noches, en los diez minutos suspendidos antes de que Abuela regrese del bingo, dos hermanas salen a escondidas por la puerta de atrás hasta El Ahorcado ―un volcán redondo como una panza bocarriba―, cuentan hasta tres y corren de vuelta sin mirar atrás. Sin embargo, una noche algo cambia… porque una vez traspasado el terreno de una infancia violenta, ¿cómo se mira el mundo?
En un cartón de bingo aparecen quince números ―los mismos que las edades de la protagonista a lo largo de la novela, presentes como una mosca o una mariposa revoloteando sobre el título de cada capítulo―, y en esos diez minutos suspendidos que dura una partida, todo es posible. Han cantado bingo presenta una familia con un don que se hereda y se sufre, y una historia agreste como el rofe grueso de Lanzarote.

"Han cantado bingo es una novela que pese a su brevedad, contiene dentro un mundo entero. Comienza como un juego "inocente" de dos hermanas corriendo desde un volcán a casa de su abuela, antes de que ella regrese, y desde el principio intuyes que algo pasará en una de esas escapadas, aunque todavía no sabés el qué.
La historia, con una narrativa muy particular, está fragmentada, casi hecha de retazos, de recuerdos y pensamientos donde todo se va desarrollando de manera sencilla, sin grandes sobresaltos, con una narrativa diferente y de repente llega el capítulo "mi animal se llama FURIA" y te da una sacudida emocional desde la que ya no puedes escaparte... y te ves atrapada en ese inmenso mundo que nos narra la autora donde las emociones flotan en cada palabra.
Lanzarote, es donde transcurre la historia... parte viva de ella, la sientes en cada página, y luego está una casa dividida por un simple muro de pladur, que en realidad separa mucho más que habitaciones... separa distintas maneras de sentir y vivir el dolor, de sobrevivir, de recordar, y la niña protagonista aprende a moverse entre esos dos mundos.
Es una novela que habla de la memoria, de la culpa, de esas palabras que decimos sin pensar y que, a veces, llegan demasiado lejos... y no siempre hay una segunda oportunidad para corregirlas.
Me ha fascinado la forma de contar de Lana Corujo... ese lenguaje tan suyo, tan único y especial con el que consigue que cada escena, por breve que sea, te llegue dentro".









Ropavieja (2021)
«Querría que Lana me contara Ropavieja de noche, con el aire cálido del verano dándonos en los cachetes. Me sentaría a escucharla en una silla remendada con cinta adhesiva. Heredada de alguien que no sabía que su herencia se escacharía entre las manos como las frutas que saben imitar a la sangre. Ropavieja es algo así: el fluido que llena la boca cuando hablamos durante horas sobre algo que necesitamos desparasitar. Sus imágenes caen como los higos que se vuelven demasiado dulces para la higuera. Lo pesado y lo leve, lo cotidiano y lo que no podía suceder: en Ropavieja, duelo y fábula, se funden a través de una voz que trenza sus edades». Aida González