Alaitz Leceaga nació en Bilbao en 1982 y es una de las voces más reconocidas de la narrativa española contemporánea dentro de las novelas de misterio y el drama histórico.
Aunque su formación académica no estuvo inicialmente ligada a la literatura, desde muy joven mostró interés por la escritura y las historias de tradición oral de Euskadi... un elemento que más tarde se convertiría en uno de los rasgos distintivos de su obra.
Su debut literario llegó en 2018 pero el reconocimiento más importante de su carrera llegó en 2021, cuando obtuvo el Premio de Novela Fernando Lara, galardón que la situó entre las autoras más leídas del panorama actual.
Sus novelas han sido traducidas a múltiples idiomas y han alcanzado un amplio público internacional, convirtiéndose en una de las autoras vascas contemporáneas con mayor proyección fuera de España.
Premio de Novela Fernando Lara 2021
La última princesa (2025)
Lyon, 1992. Nora Cortázar es la jefa del departamento de Ciencias del Comportamiento de Interpol, donde imparte clases sobre psicología criminal, pero sobre todo es conocida por ser la hija de un famoso asesino, Balbea. Obsesiva, analítica y con una memoria extraordinaria, Nora es una mujer única con una capacidad especial para comprender el mal.
El regreso de Nora a Lemoniz para asistir al funeral de su madre coincide con el hallazgo de un cadáver en la central nuclear. En un pueblo marcado por los secretos, Nora sospecha que tras el asesinato hay más de lo que parece, y para resolverlo unirá fuerzas con su primer amor, a quien la une un doloroso pasado.
"Primera novela que leo de Alaitz Leceaga, que me ha dejado sensaciones encontradas, ya que aunque hay algo que destaca por encima de todo... la ambientación, no es una novela redonda capaz de atraparte de principio a fin. La autora consigue trasladarnos a ese escenario oscuro donde el paisaje es parte esencial de la historia... el pueblo, la central nuclear abandonada de Lemóniz, la plataforma petrolífera en mitad del mar o el hallazgo arqueológico vinculado a una princesa celta crean una atmósfera inquietante.
La novela arranca con una serie de asesinatos brutales y una protagonista muy potente... una investigadora con asperger, originaria del lugar, que regresa tras haber hecho carrera en la Interpol en Francia. Es un personaje con muchísimo potencial pero me da la sensación de que podría haberle sacado más partido a su personalidad, y aunque la intriga mantiene el interés, no llega a ser una novela negra de esas que te quitan el sueño.
Está narrada en capítulos cortos que facilitan la lectura y además las referencias mitológicas que envuelve la trama le da un halo especial. Sin embargo, a partir de la mitad del libro la historia pierde algo de intensidad, se abren demasiados frentes y algunos giros los he sentido un poco forzados.
El desenlace no sorprende especialmente y está claramente orientado a preparar una continuación, pero aún con sus altibajos, es una novela que se deja leer con facilidad, que crea una atmósfera muy lograda y que, en mi caso, despierta la curiosidad suficiente como para querer acercarme a otras obras de la autora".


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