Una oferta de trabajo infame, una sala de espera desquiciante, un director de Recursos Humanos entregado al sadismo y a la entomología y nueve personas que buscan desesperadamente un empleo con la obstinación de un insecto.
Ese es el punto de partida de Peligro de derrumbe, una novela poliédrica en la que el autor traza un aguafuerte descarnado de la crisis, la épica (si es que cabe) de unas vidas enmarañadas y rotas, como las ramas de un árbol podrido por la carcoma y que conviene talar. La madre que vende su reloj y también su tiempo más íntimo. La universitaria que no encuentra empleo ni motivos para seguir buscando. El insomne que cometió una traición. La trabajadora de la limpieza que siente vergüenza de su olor. El empresario que antes daba miedo y ahora da grima. El encofrador que esconde sus manos...
En esta sala de espera, todos viajan en el mismo barco. Todos lo hacen sin brújula. Y todos se dirigen hacia el mismo despeñadero.
"Hay libros que se leen y hay libros que se sienten... Peligro de derrumbe pertenece a los segundos, porque es una novela que duele, que incomoda y que se te queda dentro aún tiempo después de leer la última página.
Pedro Simón escribe con una mirada profundamente humana y consigue retratar una realidad dura, de esas que muchas veces preferimos no mirar demasiado de cerca y lo hace con una honestidad que te atraviesa desde el primer momento. Cada historia está construida con una precisión que te golpea directamente en el corazón.
La lectura no es fácil... hay momentos en los que el peso emocional de lo que cuenta me ha obligado a detenerme y a respirar hondo para poder continuar leyendo, porque lo que está escrito en estas páginas es una realidad demasiado cercana, demasiado verdadera, demasiado reconocible.
Y quizá ahí esté precisamente la grandeza de esta novela... en su capacidad para poner palabras a historias que hablan de fragilidad, de heridas abiertas y de una sociedad que muchas veces mira hacia otro lado.
Peligro de derrumbe es una novela durísima, un libro que te golpea como un puñetazo en el estómago, que te revuelve las entrañas y te remueve las emociones y la conciencia pero que al mismo tiempo demuestra la enorme sensibilidad narrativa de Pedro Simón. Una lectura tan dolorosa como necesaria... 100% recomendable".


